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El proyecto del Centro del Japón de la Universidad de los Andes en convenio con la Embajada del Japón, se encuentra ubicado en el Centro Histórico de Bogotá en la localidad la Candelaria, dentro del campus de la Universidad. Gracias a las excelente relaciones de los dos países, se propone el Centro del Japón como un acto de conmemoración de los 110 años de amistad para fortlaecer los lazos culturales, económicos y académicos. 

La cultura japonesa (sociedad colectivista), prioriza de manera absoluta lo colectivo sobre lo individual, y para ello posee un lenguaje de patrones de comportamiento básico que ayuda a entender las relaciones sociales entre grupos o entre grupos e individuos, basado fundamentalmente en el respeto. Este código se resume en la dicotomía o el concepto “uchi-soto”

El uchi, que podría interpretarse de manera literal como “adentro”, representa el círculo social más próximo, que abarca capas desde la familia, amigos cercanos, la empresa… entendiéndose así la familia como el embrión del código social japonés y el elemento primario del “Uchi”.

El “soto”, que podría interpretarse de manera literal como “afuera”, representa aquellos grupos o individuos que no están dentro del círculo próximo, pero con los cuales existe o podría existir una relación o vínculo.

Así pues, el uchi-soto no es una negación o una frontera, sino lo contrario, constituye un vínculo y a la vez un código de comunicación.

De la dicotomía Uchi-soto surgen en paralelo dos conceptos o patrones, que se conocen como el tatemae-honne, donde el tatemae (literalmente la fachada) representa lo que se debe proyectar hacia el exterior, para lo que claramente existen restricciones, y el honne, representa aquellos patrones de relación cuya libertad es propia únicamente dentro del grupo Uchi.

La arquitectura del Centro del Japón se rige bajo estos conceptos, por una parte, el uchi-sotose manifiesta en una sucesión de espacios de atributos y categorías distintas que van desde lo más público (la plaza), hasta lo más privado (el jardín), controlando el grado de cerramiento, la transparencia y la conexión con el exterior, para producir una espacialidad propia para la familia (miuchi), y otra para el individuo (wathasi).

Por otra parte, el tatemae-honne , se produce al proyectar hacia el exterior una condición de solidez y transparencia propias de la cultura japonesa, representadas por un gran bloque sólido negro que se poza delicadamente sobre un vidrio y cuya textura de madera carbonizada evoca técnicas constructivas ancestrales japonesas, que contrasta con el interior donde se experimenta una atmósfera cálida a partir del manejo de la luz y el tratamiento de los materiales.

Arquitectura

Dado el valor patrimonial del edificio, en especial de los bloques Ña y Ñe, el proyecto adopta la tipología de cubiertas inclinadas, y se adapta a los bloques patrimoniales respetando los empates en altura, pendientes de las cubiertas y elementos tales como el alero.

La volumetría propuesta consta de tres componentes:

1. Se ubica frente a la plazoleta del CAI, alberga el espacio de la biblioteca, desarrollada en doble altura y que a su vez flota sobre un cuerpo de vidrio, que indica el acceso y hace las veces de área de exposiciones.

2. Lo constituye la adaptación del BIC (Bien de Interés Cultural) que alberga las áreas administrativas y las salas de apoyo a la docencia.

3. Lo constituye el auditorio, que por la naturaleza de su uso se plantea bajo la línea natural de terreno, conectado al módulo de servicios a través de un paso de conexión bajo el BIC Ñe.

La disposición oriente occidente de los componentes, requiere que estos estén articulados en sentido transversal y operen como un todo, para esto, se hace necesaria la implementación de un paso - conexión física y una conexión visual a nivel de primer piso, que permita la integración de la plazoleta y el jardín a través del proyecto.

Estructura

El criterio estructural consiste en reforzar el Bloque Ñe constituyendo una sola unidad estructural con la nueva obra, mediante el uso de pórticos tradicionales en concreto, y reforzando los muros en el BIC (Bien de Interés Cultural) implementado columnas dentro de los muros, articulando la edificación de conservación y la obra nueva en un mismo diafragma estructural.

Materialidad

Este aspecto comprende dos temas fundamentales del planteamiento arquitectónico.

El primero es el rescate de los valores patrimoniales del Bloque Ñe, donde el uso de los materiales originales (mampostería a la vista, pisos en madera natural, cubierta en teja de barro) hace parte integral de la propuesta.

El segundo es representar la solidez y transparencia de la cultura japonesa y para ello se recurre al uso del concreto a la vista y el vidrio como materiales cuyo uso -tranquilo y austero- van de la mano del minimalismo propio de la arquitectura japonesa contemporánea, y que correctamente aplicados no compiten con la imagen y materialidad del BIC (bienes de Interés Cultural) del edificio Ñe.